viernes, 21 de julio de 2017

Misionero arriesgó su vida en la cárcel para evangelizar terroristas Petr Jasek quedó preso durante unos dos años en Sudán y llegó a dividir su celda con un terrorista del Estado Islámico, pero no dejó de evangelizar allí.



SUDÁN.- Durante años, sirvió y ayudó a la iglesia perseguida en diversas partes del mundo, a través de la organización ‘Voz de los Mártires’. Entonces, al final de un viaje a Sudán, el misionero checo Petr Jasek fue arrestado y acusado de espionaje por las autoridades del país.
Llegó a quedar atrapado en la misma celda que un terroristas del Estado Islámico y más tarde fue condenado a cumplir una pena de 20 años.
Pero ahora él está libre de la prisión y está revelando algunos detalles de su experiencia angustiosa.
Experiencia de casi-muerte
Poco después de su arresto, Jasek misionero fue colocado en la misma celda que los terroristas del Estado Islámico. “Uno de esos miembros del Estado Islámico era un hombre de Libia, que a los 12 años formó parte de la guardia personal de Osama Bin Laden en Tora Bora y, más tarde, cuando regresó a Libia fue uno de los asesinos de los 20 cristianos coptos egipcios, degollados en la costa de Libia, explicó Petr.
“Él sacó del bolsillo una línea de pesca, bastante fuerte y él estaba mostrando cómo él podría matar a una persona dentro de unos segundos con aquella línea.
Él me dijo que si yo fuera un americano o ruso, rompería mi cuello inmediatamente y me mataría”, agregó.
Petr descubrió que sus otros compañeros de celda también eran terroristas. Cuando le pidieron compartir noticias del mundo fuera de él, él les contó sobre el ataque terrorista París, ocurrido en noviembre de 2015.
“Cuando conté que 129 personas murieron en el ataque, me interrumpieron y empezaron a gritar: ‘Allahu Akbar’ [Alá es grande] por un buen tiempo, así que inmediatamente percibí el tipo de personas que me hacían compañía y me detuve contándoles más noticias”, dijo.
“Ellos me llamaban cerdo inmundo, o ratón inmundo, y si yo no atendía a estos nuevos nombres, empezaban a golpearme, golpear mi cara, así que gradualmente empecé a vivir con el nuevo nombre, ya no era Petr, yo era sólo ‘cerdo inmundo’, contó el misionero.
De sostenedor de la iglesia perseguida a misionero perseguido
¿Cómo llegó Petr a ese punto? ¿Por qué este hombre dedicado a ayudar a los cristianos perseguidos ahora estaba sufriendo la propia persecución?
La prisión de Petr llegó en diciembre de 2015, apenas dos años después de que el gobierno sudanés había pensado en expulsar a todos los obreros cristianos extranjeros del país.
Al visitar a Sudán, Petr se reunió con líderes cristianos y grabó algunos vídeos. Pero las autoridades locales confiscaron el equipo y lo acusaron de espionaje contra el gobierno.
Durante los primeros cuatro meses en prisión Petr oró, pidiendo a Dios que lo llevara de vuelta a su familia. Pero él quedó extremadamente emocionado cuando logró evangelizar a algunos prisioneros nativos de Eritrea. Entonces él descubrió que había un propósito para todo aquello: compartir el Evangelio.
“Y de pronto empecé a percibir que había un propósito, el Señor tenía un propósito para mí en aquella prisión: compartir el Evangelio con aquellas personas”, explica Petr. “Y yo empecé a tener más coraje aún para abrir mi boca y compartir el Evangelio también con los musulmanes extremistas que estaban en aquella celda conmigo“, agregó.
En enero de 2017, un tribunal sudanés condenó a Petr a 20 años de prisión. Su trabajo, ayudando a los cristianos perseguidos en Sudán fue considerado espionaje, una actividad que amenazaba al Estado.
“Yo realmente era considerado una persona muy peligrosa, ellos mencionaron que soy un empleado de una organización de espionaje llamada ‘VOM’. De hecho, [ellos creían] que ‘Voz de los Mártires’ era una organización de espionaje [no una misión] “, dijo.
Sobreviviendo a la cárcel, por la gracia de Dios
Petr cuenta que a pesar de su larga caminata cristiana, de oración, lectura bíblica y ayuda a la iglesia perseguida, tal experiencia en la prisión le proporcionó gran madurez espiritual.
“Cuando pasas por esta situación te das cuenta de que todo lo que tienes en ese momento es la gracia de Dios y Él es tu fuerza cuando estás en la cárcel, que no es tu propia fuerza que te ayudará a sobrevivir. Ser humilde y ser humano. Ser fiel hasta el último momento, este es el momento en que podemos ser más que vencedores: cuando pasamos por situaciones difíciles por nuestra fe en Jesucristo“, explicó Petr a CBN News.
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