Las sopas independientemente del amor con el que hayan sido preparadas y de todos los ingredientes que le hayan puesto, tienen aproximadamente la mitad de calorías que un puré o un guiso.
“Lo que los niños necesitan es comer papillas espesas. Si una sopa es licuada, se acostumbra al niño a no masticar y además a tener sabores mezclados. Además de una mala alimentación, los niños no podrán reconocer sabores”, dijo Cecilia Gamarra, nutricionista de la ONG Prisma.
¿Pero los vegetales no son nutritivos?
Al hervir los vegetales, pierden sus características físicas y nutrientes, además pierden la fibra hidrosoluble necesaria para una adecuada digestión.
“Por el tamaño y formación del estómago del bebé, la papilla debe ser espesa y consistente. Se deben aprovechar los tubérculos, cereales y alimentos que le brinden energía y proteínas”, recomendó la especialista.
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