En cuatro días de mandato, Donald Trump ha marcado claramente el rumbo de su gobierno: proteccionismo, política confrontacional y corte de apoyo a países extranjeros. El último de sus zarpazos ha sido la cancelación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), del cual el Perú era integrante (junto a Chile y México por Sudamérica).
El economista Jorge González Izquierdo explicó a RPP Web las posibles repercusiones que tendría en el Perú las decisiones que desde ahora se tomen en la Casa Blanca en materia económica.
"La política del señor Trump no va a afectar (al Perú) de forma importante, porque nosotros no exportamos manufacturas en términos importantes. A quienes va a afectar será a Brasil, México, Chile, India, China. A Trump no le interesa la agroindustria (que Perú exporta), le interesa los bienes manufacturados, maquinarias, automóviles, computadoras", comentó el economista.
Tiempos difíciles. Trump le ha declarado la guerra al comercio exterior. No quiere que la industria norteamericana vaya a ensamblar, por ejemplo, sus autos o sus computadoras a otros países (China), sino que se queden y den trabajo en EE.UU. Para lograrlo, ha planteado una rebaja importante de más de 20% a las tasas de impuestos que cobra a las empresas norteamericanas.
"Un efecto negativo (del proteccionismo) es que el auto, en vez de costar 20,000 dólares va a costar 30,000 dólares. ¿Y quién paga eso? El consumidor norteamericano. Va a pagar por lo mismo, pudiendo pagar menos. Pero la otra parte es que voy a dar empleo, entonces va a haber trabajadores norteamericanos que van a aplaudir la medida", explica González Izquierdo.
Con las medidas proteccionistas en las que se prioriza la industria nacional, los precios de los productos finales subirían, según el economista. La inversión al producir en el país de origen podría aumentar. La empresa al final terminaría invirtiendo más en la producción y el consumidor pagando ese precio sobrevaluado en la compra.
"Todo esto produce de que el norteamericano, sin percatarse al principio, termine pagando más por lo que debería pagar menos. Y en el Perú hemos vivido eso cuando el gobierno del general Velasco dijo que no se importaba ningún carro que todo se hacía acá y teníamos carros de tecnología atrasada que costaba 30,000 dólares", comparó.
Visión global del TPP. González Izquierdo dijo que el TPP ha quedado extinto tras la salida de Estados Unidos este martes. Sin la presencia -o tutela- del todopoderoso que sostenga el acuerdo, es inviable.
"El TPP no tiene mayor viabilidad en el tiempo sin Estados Unidos. Con Japón, te hacían el 30 o 35% del peso de los 12 países del TPP. Ya no es viable en el tiempo. Eso al Perú lo va a afectar porque en el largo plazo (30, 40 años) nos hubiera beneficiado de forma importante. Nos daba acceso a mercados grandes, y con el paso de los años hubiéramos podido desarrollar habilidades exportadoras de manufacturas, no solo materias primas".
Aunque consideró que el TPP tenía problemas como el de la propiedad intelectual en temas de farmacia, medio ambiente, legislación laboral, etc, a largo plazo hubiese sido provechoso porque permitiría generar un mercado para que la industria peruana se desarrolle. Pese a esta renuncia, dio alternativas como la de fortalecer los Tratados de Libre Comercio, o la Alianza del Pacífico. "No nos quedemos con los brazos cruzados", dijo.
Liderazgo peruano. Aunque para conformar nuevos bloques o fortalecer los existentes -como la propuesta del presidente PPK para fortalecer el Asia-Pacífico- es necesario un líder. EE.UU. ejercía el liderazgo, al ya no estar ahora es China quien prepondera. Sin embargo, para el Perú también sería importante marcar presencia, política más que económica, porque con 200,000 millones de dólares de PBI peruano es difícil competir con los países desarrollados. (Estados Unidos tiene en promedio 17 billones de dólares de PBI).
"Siempre se necesita un líder. Ojalá que el presidente PPK se convierta en el líder que se necesita para ser esos nuevos esquemas de integración"
El gobierno de Donald Trump termina en cuatro años, tiempo insuficiente para percibir y medir la dimensión de todas las decisiones que tomará durante su mandato, sin embargo sí se podrá notar cambios sustanciales que pueden gustar y satisfacer a sus votantes, aunque a largo plazo, las consecuencias no sean las mejores. El tiempo dirá.
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