miércoles, 26 de abril de 2017

Mujer confiesa ante rondas haber asesinado a su esposo

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La mañana del Viernes Santo, el pueblo de Ucrania despertó con una triste noticia. La muerte de Emilio Díaz Burga (64) quien fuera encontrado sin vida en un canal de regadío al lado de una chacra da arroz a un kilómetro aproximadamente de la ciudad de Nueva Cajamarca, carretera al caserío de Ucrania, donde su cuerpo yacía decúbito ventral y semi desnudo y en estado de descomposición. A pocos metros del cadáver se podía observar algunas de sus prendas de vestir como sandalias artesanales (yanquis) y su gorro.
Por las evidencias superficiales en su cuerpo, los agresores desconocidos hasta ese entonces, se habrían ensañado inexplicablemente con el infortunado agricultor, puesto que todos los que le conocían daban fe de haber sido un buen vecino, dedicado solo a su trabajo como peón y en su parcela que tenía en el sector Bajo Ucrania, además de no tener problemas con nadie.
Luego de su entierro, los vecinos acongojados por lo sucedido se preguntaban ¿quién mató a don Emilio? ¿Por qué lo hicieron? Tantas preguntas sin respuesta sin presagiar que la asesina estaba en la misma casa, y es que su esposa Amelia Castañeda Mendoza de 52 años de edad, confesó el lunes 24 de abril ante los ronderos de los Olivos que ella en complicidad con su hermano de nombre Neyser Castañeda Mendoza planificaron y ejecutaron el crimen.
Resulta que el pasado jueves 20 de abril la ronda campesina de la base los Olivos, jurisdicción de Nueva Cajamarca decide detener a Amelia Castañeda para hacer una minuciosa indagación sobre la muerte de su esposo, ella ya había asistido a responder unas notificaciones en la Comisaría de Nueva Cajamarca y en la Fiscalía, donde en todo momento había negado tener alguna responsabilidad con la muerte de Emilio Díaz Burga. La ronda campesina sin tener una versión comprometedora por parte de la imputada, decidió disponer una cadena ronderil por cuatro bases. Pasó a las bases de Monterrey, La Florida, Ucrania, retornando el domingo a la base de Los Olivos, donde finalmente y con lujo de detalles confesó haber cometido el crimen contra la vida, el cuerpo y la salud de su esposo, con quien vivió 20 años aproximadamente y que como producto de esa relación tienen un hijo menor de edad.
Rogelio Monteza Asenjo, presidente de la ronda campesina de Los Olivos y vicepresidente de la central provincial de rondas campesinas de Rioja, dijo que la imputada confesó haberse contactado con su hermano Neyser que vive en Yurimaguas quien sería el autor material del crimen y ella la autora intelectual. Según su confesión el crimen lo habrían realizado entre dos personas utilizando piedras para golpearlo y luego lo habrían asfixiado, y lo dejaron en el mismo lugar, al lado de un pasto, para luego al día siguiente por la noche trasladar al cuerpo y arrojarlo en un canal, donde el Viernes Santo por la mañana fuera encontrado.
Conocida esa versión de parte del dirigente rondero, esta corresponsalía acudió hacia la involucrada a fin de conocer su versión de los hechos y corroborar lo que había confesado a los ronderos, negando haber confesado el crimen, indicando que si ella lo hizo es por el castigo que recibió de los ronderos.
Horas más tarde, ante la presencia de las autoridades locales y una reunión masiva de integrantes de bases ronderiles, terminó confesando los hechos y corroborando la información que ella misma había dado antes, es más, en presencia de todos pidió perdón a sus familiares por haber cometido el error.
Al preguntarle por qué lo hizo, ella manifestó que desde hace varios días habrían pretendido convencer a su esposo para vender las tres hectáreas de terreno que él tenía, para hacer otras inversiones, a lo que don Emilio se habría negado. (Carlos Alarcón)
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