La organización SOS Chrétiens d'Orient anunció el pasado viernes, el secuestro de cuatro colaboradores cristianos. Entre las víctimas se encuentran tres ciudadanos franceses y un iraquí. Hasta el momento no hay noticias de sus paraderos, pero según la organización, los cuatro voluntarios están siendo buscados.
Por su parte, el director general de la ONG, Bejamin Blanchard, informa que “hasta el momento no se ha presentado ningún pedido de rescate”. Al mismo tiempo, ningún grupo yihadista o milicia de las que operan en el territorio ha reivindicado el secuestro.
El directivo agrega que el grupo había llegado a la capital “para renovar los permisos de permanencia (visa)” y “registrar la asociación ante las autoridades iraquíes”. Las autoridades francesas han comenzado una investigación en colaboración con los colegas iraquíes, a fin de localizarlos.
La denuncia de desaparición fue presentada el 22 de enero, luego de intentar contactos en vano durante dos días. Por razones de seguridad y para proteger su integridad, hasta el momento, ni la ONG ni las autoridades de gobierno han querido revelar los nombres de las personas desaparecidas, y el gobierno de París ha silenciado a la prensa.
El secuestro se produce en un momento sumamente turbulento para la vida política e institucional del país, pues las protestas contra el gobierno que suceden desde hace meses, contra la corrupción y el mal desempeño. A las controversias internas se suman las tensiones internacionales, el choque entre los Estados Unidos e Irán, que (también) se consuma en el territorio iraquí.
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